Asanas saludo al sol

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Los orígenes precisos del Surya Namaskar son inciertos, pero la secuencia fue popularizada a principios del siglo XX por Bhawanrao Shriniwasrao Pant Pratinidhi, el Rajá de Aundh, y adoptada en el yoga por Krishnamacharya en el Palacio de Mysore, donde las clases de Surya Namaskar, que entonces no se consideraban yoga, se impartían al lado de su yogasala. Los maestros de yoga pioneros enseñados por Krishnamacharya, entre ellos Pattabhi Jois y B. K. S. Iyengar, enseñaron transiciones entre asanas derivadas del Surya Namaskar a sus alumnos de todo el mundo. Se han creado secuencias de yoga variadas, como las llamadas Chandra Namaskar (Saludo a la Luna), basadas en la secuencia original enseñada por Pant Pratinidhi.
Bhawanrao Shriniwasrao Pant Pratinidhi proporcionó esta guía de doble página sobre el Surya Namaskar en la parte posterior de su libro de 1928 El camino de los diez puntos hacia la salud: Surya Namaskars, así como en el cuerpo del texto, indicando que podía retirarse para su uso sin dañar el texto del libro[5][6].
Los orígenes de Surya Namaskar son imprecisos; la tradición india relaciona al santo del siglo XVII Samarth Ramdas con los ejercicios de Surya Namaskar, sin definir de qué movimientos se trataba[11]. En la década de 1920, Bhawanrao Shriniwasrao Pant Pratinidhi, el Rajá de Aundh, popularizó y dio nombre a la práctica, describiéndola en su libro de 1928 The Ten-Point Way to Health: Surya Namaskars[5][6][12][13] Se ha afirmado que Pant Pratinidhi la inventó,[14] pero Pant afirmó que ya era una tradición marathi común[15].

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Se puede entrar en esta postura desde la posición prona o desde la de Perro de Espalda. Las palmas de las manos se colocan bajo los hombros, empujando hacia abajo hasta que las caderas se levanten ligeramente. El dorso de los pies se apoya en el suelo, con las piernas extendidas; la mirada se dirige hacia delante, dando la postura preparatoria. Para la postura completa, la espalda se arquea hasta que los brazos están rectos, y la mirada se dirige directamente hacia arriba o un poco hacia atrás. Las piernas permanecen en el suelo, a diferencia de lo que ocurre en la postura similar del Perro hacia arriba[4].
Una variante más fácil es la Postura de la Esfinge, a veces llamada Salamba Bhujangasana (षलम्ब भुजङ्गासन),[6] en la que los antebrazos se apoyan en el suelo, dando una flexión de espalda más suave.[7] Se utiliza en las posturas largas de Yin Yoga, ya sea con los antebrazos en el suelo o con los brazos estirados.[8]

Saludo al sol a

El Sol o Surya juega un papel vital en nuestras vidas. No hay vida posible en la tierra sin el Sol. El Surya Namaskar es también conocido como ‘Saludo al Sol’, una técnica que se utiliza desde la antigüedad para rendir respeto o expresar gratitud hacia el sol que permite todas las formas de vida en nuestro planeta. El sol es la fuente de energía y, por lo tanto, esta asana de yoga es una forma poderosa y eficaz de despertar nuestro cuerpo y nuestra mente.
A menudo estamos tan ocupados en nuestras vidas que apenas tenemos tiempo para hacer ejercicio o meditar. Aunque nuestro estilo de vida requiere fuerza física, ahora también es más importante que nunca cuidar de nuestra salud mental y dedicar un tiempo al día para centrarnos en calmar nuestra mente.
Las asanas de Surya Namaskar ayudan a equilibrar los tres segmentos importantes de nuestro cuerpo: Kapha, Pitta y Vata. El Kapha Dosha está formado por los elementos del agua y la tierra, el Pitta Dosha por el fuego y el agua, y el Vata Dosha por el espacio y el aire. Para que nuestro cuerpo funcione con la debida armonía, es importante tener el equilibrio correcto de estos elementos.

Surya namaskar

En muchas culturas, la luz ha sido durante mucho tiempo un símbolo de la conciencia y la autoiluminación. “El mundo comienza con la llegada de la luz”, escribió el analista junguiano Erich Neumann en Los orígenes y la historia de la conciencia. “La oposición entre la luz y la oscuridad ha informado al mundo espiritual de todos los pueblos y lo ha moldeado”.
Una de las formas de honrar al sol es a través de la secuencia dinámica de asanas Surya Namaskar (más conocida como Saludo al Sol). La palabra sánscrita namaskar proviene de namas, que significa “inclinarse” o “adorar”. (La conocida frase que utilizamos para cerrar nuestras clases de yoga, namaste -que significa “tú”- también procede de esta raíz). Cada Saludo al Sol comienza y termina con el mudra (gesto) de las manos unidas tocando el corazón. Esta colocación no es un accidente; sólo el corazón puede conocer la verdad.
Los antiguos yoguis enseñaban que cada uno de nosotros reproduce el mundo en general, encarnando “ríos, mares, montañas, campos… estrellas y planetas… el sol y la luna” (Shiva Samhita, II.1-3). El sol exterior, afirmaban, es en realidad una muestra de nuestro propio “sol interior”, que corresponde a nuestro corazón sutil o espiritual. Aquí se encuentra la sede de la conciencia y la sabiduría superior (jnana) y, en algunas tradiciones, el domicilio del yo encarnado (jivatman).