Biografía del silencio: breve ensayo sobre meditación

Biografía del silencio: breve ensayo sobre meditación

Biografía del silencio: breve ensayo sobre meditación del momento

Un fenómeno editorial en España: una meditación conmovedora, lírica y de gran alcance sobre las profundas alegrías de enfrentarse a uno mismo a través del silencio, de un sacerdote español y discípulo del Zen.      Cuando el silencio se convierte cada vez más en un extraño para nosotros, un hombre se propuso convertirse en su íntimo: Pablo d’Ors, un sacerdote católico cuya vida cambió gracias a la meditación zen. Con una honestidad y franqueza desarmantes, así como con una sorprendente claridad de lenguaje, d’Ors comparte sus luchas como meditador principiante: el tedio, la inquietud y la distracción. Pero, perseverando, el autor descubre no sólo una profunda paz y comprensión de su verdadera naturaleza, sino también que el silencio, en lugar de ser un retiro de la vida, nos ofrece un intenso compromiso con la vida tal como es. Impregnada de una rara belleza, Biografía del silencio nos muestra el profundo gozo del silencio que está disponible para todos nosotros.

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Hace unos años, mientras empaquetaba mi apartamento de Chicago, con las cajas abiertas aullando en cada habitación, me metí un par de auriculares en el cartílago de los oídos y puse en cola un audiolibro tras otro. Resultó ser un descubrimiento peligroso, todo ese deambular con las manos libres por el lugar, envolviendo los objetos rotos mientras me sumergía en otra novela (un montón de Neil Gaiman en ese momento). Ya era un ardiente oyente de podcasts mientras viajaba o cocinaba, así que ahora casi toda mi lectura era sonora y casi cada minuto de mi día un evento multitarea. Habitualmente, de forma consuntiva, buscaba a tientas palabras grabadas para llenar el aire, el vacío.
Pero meses más tarde, al desempacar y desplazarme por un escritorio alquilado en el oeste de Massachusetts, pronto me encontré con una serie de escritores, uno tras otro, que me instaban a callar. Julia Cameron, en su texto clásico El camino del artista: El camino espiritual hacia la creatividad superior, exige silencio a pesar de la incomodidad que produce. Thich Nhat Hanh me aconsejó en silencio que me sentara en silencio. Incluso Pico Iyer, el escritor de viajes, me sugería que aprendiera a quedarme en casa. “Este es uno de nuestros miedos al silencio”, ofrece el escritor Wayne Muller en Sabbath: Finding Rest and Renewal and Delight in Our Busy Lives, un libro que un mentor y amigo me había sugerido que recogiera tras mi mudanza, que “si nos detenemos y escuchamos oiremos este vacío…. Si nos aterra lo que encontraremos cuando descansemos, nos negaremos a levantar la vista de nuestro trabajo, nos negaremos a dejar de movernos”[1].

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El silencio en sí mismo tiene una fuerza extrema y, sin embargo, ignoramos su importancia. Muchas veces decimos: “Ha transmitido tanto sin decir una palabra”. El silencio actúa de muchas maneras también en nuestras relaciones interpersonales.
Expresa diferentes emociones en distintas situaciones. El silencio habla a través de nuestros ojos. En la felicidad los ojos brillantes, en la tristeza las lágrimas silenciosas y en el amor la timidez de nuestros ojos transmiten el significado más profundo.
El hijo de mi primo estaba gravemente enfermo y los médicos habían perdido toda esperanza. Todos estábamos en estado de shock y yo no sabía cómo expresar mis sentimientos. Me limité a coger su mano, a mirarla a los ojos y a abrazarla con fuerza, como si le asegurara que no se preocupara, que Dios arreglaría las cosas. Esta es la comunicación silenciosa que llega al corazón y transmite mil emociones.
El silencio alivia el dolor. El mejor ejemplo es el cartel de un hospital que dice “Por favor, mantenga el silencio”. ¿Te has preguntado alguna vez por qué? Mientras se sufre un dolor insoportable, el silencio puede hacer maravillas. Está científicamente demostrado que la tensión libera hormonas del estrés que dificultan la curación.

Pablo d’orsspañol

Varias representaciones de la meditación (en el sentido de las agujas del reloj): el hindú Swami Vivekananda, el monje budista Hsuan Hua, el taoísta Baduanjin Qigong, el cristiano San Francisco, los sufíes musulmanes en Dhikr y el reformador social Narayana Guru
La meditación es una práctica en la que una persona utiliza una técnica -como la atención plena o la concentración de la mente en un objeto, un pensamiento o una actividad concretos- para entrenar la atención y la conciencia, y lograr un estado mentalmente claro y emocionalmente tranquilo y estable[1]:228-29[2]:180[3]:415[4]:107[5][6] Los estudiosos han considerado que la meditación es difícil de definir, ya que las prácticas varían tanto entre las tradiciones como dentro de ellas.
La meditación se practica en numerosas tradiciones religiosas. Los primeros registros de la meditación (dhyana) se encuentran en los antiguos textos hindúes conocidos como los Vedas, y la meditación desempeña un papel destacado en el repertorio contemplativo del hinduismo y el budismo[7] Desde el siglo XIX, las técnicas meditativas asiáticas se han extendido a otras culturas, donde también se han aplicado en contextos no espirituales, como los negocios y la salud.