Significado de la palabra namaste

Adho mukha svanasana

¿Sabías que su origen se remonta a la época de la ancestral cultura hindú en la India? Esta afirmación india proviene del sánscrito, una de las lenguas que se hablaban en aquellos lejanos tiempos. En pocas palabras, el sánscrito es, por tanto, una lengua antigua, originaria de los Vedas (textos sagrados védicos, que son escritos religiosos budistas e hindúes). Se corresponde, en pocos aspectos, con el latín para los europeos. En la actualidad, parece que este saludo se utiliza sobre todo en la India o en Nepal, aunque cada vez se utiliza más en Occidente. También se considera un mantra en el hinduismo.
Si no crees en ello o dudas de que pueda ocurrir así, piensa por un momento en la facilidad con la que puedes entristecerte o incluso deprimirte tras estar cerca de una persona totalmente negativa, tanto en palabras como en acciones. Recuerda esta frase:

Pranayama

Namaste (Namas + te) deriva del sánscrito y es una combinación de la palabra namas y el pronombre dativo de segunda persona en su forma enclítica, te.[9] La palabra namaḥ toma la forma sandhi namas antes del sonido te.[10][11]
Se encuentra en la literatura védica. Namas-krita y los términos relacionados aparecen en la escritura hindú Rigveda como en el Vivaha Sukta, verso 10.85.22[12] en el sentido de “adorar, adorar”, mientras que Namaskara aparece en el sentido de “adoración exclamativa, homenaje, saludo y adoración” en el Atharvaveda, el Taittiriya Samhita y el Aitareya Brahmana. Es una expresión de veneración, culto, reverencia, una “ofrenda de homenaje” y “adoración” en la literatura védica y en textos post-védicos como el Mahabharata[13][14] La frase Namas-te aparece con este significado en el Rigveda 8.75. 10,[15] el verso 6.13.2 del Atharvaveda, el Taittirya Samhita 2.6.11.2 y en muchos otros casos de los primeros textos hindúes[16] También se encuentra en numerosas esculturas y relieves de mandapas de la época antigua y medieval de los templos hindúes[17].

Significado de la palabra namaste del momento

Namaste (Namas + te) deriva del sánscrito y es una combinación de la palabra namas y el pronombre dativo de segunda persona en su forma enclítica, te.[9] La palabra namaḥ toma la forma sandhi namas antes del sonido te.[10][11].
Se encuentra en la literatura védica. Namas-krita y los términos relacionados aparecen en la escritura hindú Rigveda como en el Vivaha Sukta, verso 10.85.22[12] en el sentido de “adorar, adorar”, mientras que Namaskara aparece en el sentido de “adoración exclamativa, homenaje, saludo y adoración” en el Atharvaveda, el Taittiriya Samhita, y el Aitareya Brahmana. Es una expresión de veneración, culto, reverencia, una “ofrenda de homenaje” y “adoración” en la literatura védica y en textos post-védicos como el Mahabharata[13][14] La frase Namas-te aparece con este significado en el Rigveda 8.75. 10,[15] el verso 6.13.2 del Atharvaveda, el Taittirya Samhita 2.6.11.2 y en muchos otros casos de los primeros textos hindúes[16] También se encuentra en numerosas esculturas y relieves de mandapas de la época antigua y medieval de los templos hindúes[17].

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La cultura religiosa y laica se unen en el creciente uso de namaste (pronunciado \NAH-muh-stay\) en inglés: el término está asociado tanto al hinduismo como al yoga. La palabra procede del sánscrito y significa literalmente “inclinarse ante ti” o “me inclino ante ti”, y se utiliza como saludo. El sánscrito es la antigua y clásica lengua literaria del hinduismo, que hoy en día sirve como lengua culta y lingua franca entre los estudiosos. Otros préstamos conocidos del sánscrito en inglés son karma y nirvana.
La frase sánscrita namaste se forma a partir de namaḥ, que significa “reverencia, pleitesía, adoración”, y el pronombre enclítico te, que significa “a ti”. El sustantivo namaḥ, a su vez, es un derivado del verbo namati, que significa “(ella o él) se inclina, se inclina”.
Para ser una palabra tan antigua, llegó al inglés hace poco. Se había transliterado como na-mas-tay, namasthe y namaste hasta que esta última se convirtió en estándar a mediados del siglo XX. Su uso inicial para un amplio público estadounidense, como es lógico, se asoció a historias sobre la India recién independizada y su líder: